No se puede remediar, aunque la intentes esquivar siempre estará ahí, esperando su momento de actuar; como un tigre cuando va a por su presa. En el momento en el que menos te lo esperas la tienes delante, sangrando o sin sangrar, todo su ser negro, frío y oscuro; está ahí, ante tus ojos ante tu absorta mirada, aunque cierres los ojos aun está presente; en tu memoria, en tus sueños, en tus recuerdos... ¡en todo!
Si quisieras tenerla ya a tu lado no comerías, no beberías, no respirarías y mucho menos vivirías.
Harias todo lo posible por tenerla ante ti, saber lo que se siente, lo que se sufre y el bajo precio que algunas personas pagan por su presencia. La muerte, ser al que algunos tememos, otros adoran y que al fin y al cabo nos toca sufrirla de alguna forma u otra.
Ella constante e impredecible, aunque tras lo sufrido.. es cálida y confortante.
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